Decía Peter Senge que “los problemas de hoy fueron las soluciones de ayer” y amplio yo, “o de las soluciones que no se dieron”.

Sí, en unos días los niños de 3 años entrarán en las aulas de los colegios por primera vez. Ellos no lo saben, pero muchos de ellos serán nuestros futuros médicos, ingenieros, abogados, electricistas… Pero otros serán futuros violadores, asesinos, maltratadores, ladrones y otros muchos serán las victimas de estos últimos…

Podemos mirar hacia otro lado, si es que no nos gusta esta parte del futuro, pero esta es la pura realidad, o ¿estoy diciendo algo que no ocurrirá?

¿A qué padre y madre le tocará ver cómo sus pequeños y pequeñas del alma terminarán siendo uno de ellos?

Me parece súper injusto que, algunos de estos niños y niñas de 3 años que entran con toda su inocencia por primera vez a un colegio, permitamos que se conviertan en lo peor de la sociedad y no tomemos medidas concretas para evitarlo. No vale después lamentarse ni quejarse de que han aumentado en tal o cual porcentaje el número de agresiones sexuales, el número de consumidores de drogas y de alcohol (que cada vez desciende más la edad de los nuevos consumidores), el número de suicidios, el número de acoso laboral y escolar. No vale, cuando no estamos tomando las suficientes medidas concretas y preventivas para evitar todo eso. No vale quedarse con los brazos cruzados esperando a que estos pequeños y pequeñas  se conviertan en agresores o victimas, se conviertan en los peores enemigos de sí mismos y de la sociedad.

Me parece súper injusto que el sistema educativo solo se ocupe de formar a los niños de una manera cultural y de cara a que tengan una profesión y no se ocupe de formar también a estos niños para que aprendan a gestionar sus emociones con el objetivo de poder controlar su rabia y su odio para no tener que recurrir a la violencia como la única manera de desahogar sus emociones negativas desbordadas; enseñarles también a gestionar su tristeza, su frustración y su impotencia para no tener que recurrir al consumo de sustancias tóxicas, o al suicidio como la única manera de afrontar sus problemas. Enseñarles también a desarrollar sus habilidades sociales para no tener que recurrir a las agresiones como la única manera de afrontar las situaciones de conflicto que se generan en las relaciones con otras personas. Enseñarles a desarrollar su empatía y el respeto por la diversidad y la necesidad de que la gente piense de forma diferente, para poder seguir creciendo de forma saludable nuestra sociedad. Enseñarles a ver que tienen que mantener un equilibrio entre sus derechos y sus obligaciones para con los demás. Enseñarles a quererse, a confiar en sí mismo, sin pensar que son inferiores al resto del mundo, pero tampoco superiores.

creatividad niñosLos niños de ahora reciben prácticamente la misma educación que se daba hace 50 años y la vida actual no se parece prácticamente en nada a esa época. El sistema educativo se ha quedado obsoleto y hay que reformarlo para adaptarlo a las circunstancias actuales. Necesitamos que haya nuevas asignaturas que hagan mejores personas y mejores profesionales. Es necesaria que la asignatura de Educación Psicológica forme parte del sistema educativo. Es necesario que haya una asignatura llamada Educación Creativa, para que cada niño desarrolle su creatividad y pueda aportar sus talentos a la sociedad en la que vive.

La Educación Psicológica tiene que impartirse para que los niños aprendan a aumentar su capacidad emocional y a gestionar sus emociones de forma sana; para que aprendan a aumentar su talento social y puedan afrontar las situaciones sociales de forma más adaptativa, lo que contribuirá a mejorar las relaciones que se establezcan entre las personas; hay que enseñarles a que aprendan a gestionar sus pensamientos de manera más sana, porque según se piensa, se actúa; hay que enseñarles que hay distintas formas de relacionarse con los demás sin tener que crear conflictos por todo y sin tener que llegar a la agresión física y/o psicológica; hay que enseñarles que hay distintas formas para canalizar la ansiedad, la rabia, la impotencia…; que se puede aprender a encontrar la paz y la felicidad dentro de uno mismo; hay que enseñarles a que aprendan a manejar de forma inteligente las nuevas tecnologías, sin llegar a la dependencia… No podemos dar solución a los problemas creando otros mayores. Hay que ayudarles a que descubran todas sus cualidades para utilizarlas como si fueran los ladrillos con los que construir su personalidad; hay que ayudarles a afrontar las situaciones de su día a día sin que esto les genere una ansiedad que les lleve a enfermar.

De la misma manera que  hay técnicas de estudio, musicales, de pintura… etc., la Ciencia de la Psicología tiene técnicas que se pueden enseñar a los críos en los colegios para evitar, o reducir el número, de los futuros violadores, asesinos… En nuestras manos está darles a nuestros niños la oportunidad de no convertirse en delincuentes. ¿O crees que a ellos les gustaría serlo? ¿O crees que a los padres y madres les gustará que su hijo se convierta en un delincuente o en una víctima? Pues muchos de estos padres y madres que llevan a sus hijos con ilusión al colegio, que sepan que su hijo puede ser uno de ellos. ¿Estoy diciendo algo que no se ajusta a la realidad? Hay que formar a profesionales para que impartan este tipo de enseñanza y los psicólogos parecen ser los más adecuados para impartirla. No es suficiente hacer un curso de pocas horas de inteligencia emocional o de mindfulness que capacite a una persona para llevar a cabo este tipo de enseñanzas. De la misma manera que las intervenciones médicas las realizan profesionales que se han formado durante muchos años en este tipo de materias, la Educación Psicológica no puede dejarse en manos de personas que no se han formado en ello. Y de la misma manera que se aprende a realizar intervenciones pequeñas y puntuales de primeros auxilios médicos, como es curar una pequeña herida, se debería enseñar a los educadores (padres, madres, profesores…) a realizar pequeñas intervenciones psicológicas para afrontar el día a día; y de la misma manera que cuando la herida se infecta ya se le lleva al profesional de la medicina, si la conducta de los niños se agrava se debería llevar también al profesional de la psicología, puesto que es más difícil y costoso, en muchas ocasiones, curar las heridas psicológicas que las del cuerpo.

En nuestras manos está reducir el número de delitos, de suicidios y de sufrimiento en las familias, en la sociedad. Reconozco que se están tomando medidas, pero si esto aumenta cada día, está claro que no son suficientes. Estoy completamente convencida de que la Educación Psicológica debe ser una asignatura obligatoria en el sistema educativo, porque el equilibrio psicológico es la base de la construcción de la personalidad, es la base del desarrollo sano de las personas y de sus talentos; es la base del bienestar de las familias, de los colegios, de las empresas, de las sociedades; es la base del respeto por la diversidad y por las diferentes formas de pensar. Vivimos en una sociedad crispada, en la que el miedo se impone a la hora de expresarse, o de caminar por las

Genoveva Veracalles a determinadas horas, o de no saber si nuestros hijos serán maltratados o volverán a casa sanos, o de no saber si nuestros alumnos maltratarán a los profesores, o de si los hijos maltratarán a los padres o de si estos agredirán a los hijos. Los avances en los medios de comunicación han hecho emerger todo lo malo que encierra las sociedades. Da miedo escuchar los informativos. Da miedo… pero esta es la realidad en la que vivimos, nos guste o no. Podemos maquillarla con otras palabras, pero en unos días entrarán en las aulas niños y niñas que en un futuro próximo los tendremos en las calles haciendo el bien o el mal… y lo más importante, es que está en nuestras manos reducir el número de delincuentes y de victimas. La clave está en  la Educación.

Soy consciente de que es un artículo que puede impactar, pero ¿he escrito algo que no se cumplirá? Vamos a mirar de frente el problema en toda su dimensión y afrontar de forma preventiva la educación socioemocional de nuestros niños y niñas para poder vivir en un mundo mucho mejor y ser aún más felices, porque ese es el gran objetivo de todos: Ser felices. ¿Te apuntas?

Vera, Genoveva

Directora Fundadora de IDTSE

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