Me daría cuenta rápidamente de que falta una asignatura muy importante en el sistema educativo: Educación Psicológica. La están demandando con gritos, a veces inconscientes, los profesores, los padres, los alumnos… Toda la sociedad la demanda de distintas maneras.

Si yo fuera Ministra de Educación, me pararía a analizar de forma profunda para ver de qué manera ha evolucionado el sistema educativo, en primaria y secundaria principalmente. Qué se estudiaba hace 40 años y qué se estudia en estos momentos…. Prácticamente LO MISMO…

Los mismos contenidos de matemáticas, de geografía, de ciencias naturales… Casi todo lo mismo. Sin embargo, muchos de estos contenidos ya se pueden obtener a través de internet.

La revolución tecnológica ha entrado en las aulas, es una de las pocas diferencias que el sistema educativo ha introducido. Pero lo ha hecho sin sopesar las consecuencias que esto podría traer a nuestros niños, futuros adultos que serán los que gobiernen el mundo.

Basándome en lo que sé,  puedo elucubrar que alguna de las consecuencias que se pueden derivar de la falta de control de este uso  tecnológico pudiera ser:

  1. La no necesidad de memorizar conocimientos puesto que ya hay un almacén de memoria externo que almacena por nosotros: Internet. Es decir, que nuestro cerebro cognitivo, fundamentalmente,  esté menos utilizado y menos entrenado. Esto puede derivarse, tal vez, en menos conexiones neuronales, lo que dará lugar a otros efectos, como que el hipocampo (área del cerebro muy vinculada al aprendizaje y a la memoria que está ubicado en el Sistema Límbico, o Cerebro Emocional) cada vez esté menos entrenado y más vacío, sin entrar en otras áreas cerebrales afectadas.
  2. La cada vez más escasa socialización entre los niños, porque se les facilita más el contacto con los dispositivos móviles que a jugar con otros niños.
  3. El acceso de forma descontrolada a tanta información pudiera ser un motivo más para tener dificultades de atención y de focalización en los objetivos.
  4. La alta probabilidad de crear adictos a los dispositivos móviles, algo que ya está ocurriendo en niños muy pequeños.
  5. Y un largo etcétera en el que necesitaría horas y horas de estudio y de reflexión para el que no tengo acceso a datos, por lo que solo hago elucubraciones

En estos momentos ya no tenemos analfabetos (en términos académicos básicos), pero nuestra sociedad mayoritariamente es analfabeta emocional, y son las emociones mal gestionadas las que provocan maltrato a uno mismo y a los demás; las que provocan muertes, asesinatos y suicidios; las que provocan enfermedades orgánicas y psicológicas; las que provocan bajo rendimiento académico y laboral; las que provocan grandes gastos en las organizaciones y en los países; las que provocan grandes conflictos entre las personas, etc.

Con todo esto, y sin entrar en detalles, pero sí presenciando la problemática tan grave que se está dando en los niños y en los adolescentes, si yo fuera Ministra de Educación, implantaría con urgencia la asignatura de Educación Psicológica porque es la asignatura que necesitan aprender nuestros niños y adolescentes para aumentar su bienestar y su felicidad y asegurarse una etapa adulta más saludable y más satisfactoria. Porque es necesario que aprendan que la felicidad depende más de sí mismos que de lo externo. ¿O es que aprender a ser felices y hacer felices a los demás no es importante? ¿Es que a los gobiernos estatales no les interesa tener ciudadanos felices? La Universidad de Yale acaba de implantar una  asignatura para aprender a ser feliz y en tres días ya se habían inscrito 1200 estudiantes. En España, esta asignatura ya la empezó a implantar de forma privada el Instituto de Desarrollo de Talento SocioEmocional en el mes de Noviembre de 2017.

Si yo fuera Ministra de Educación, invertiría en la prevención psicológica, dado que los trastornos psicológicos son la segunda causa de baja laboral, con los costes socioeconómicos que esto conlleva. Si yo fuera Ministra de Educación, invertiría en implantar la asignatura de Educación Psicológica por muchas y diversas razones, entre las que destacaría algunas como:

  • aumentaría el rendimiento académico y laboral, dado que una persona por mucho talento que tenga, si su estado emocional no es el adecuado su rendimiento se hunde;
  • reduciría las tasas de consumo de alcohol y de otras drogas;
  • reduciría las tasas de accidentes de tráfico;
  • reduciría las muertes por suicidio;
  • reduciría las muertes por asesinatos producidos por la falta de autocontrol emocional y social;
  • reduciría las muertes de los niños a manos de sus progenitores;
  • reduciría el maltrato y asesinato de mujeres a manos de sus parejas o exparejas;
  • reduciría el acoso en las aulas y en los centros de trabajo;
  • reduciría las relaciones tóxicas de pareja;
  • reduciría las violaciones a niños y a mujeres;
  • reduciría la intolerancia por la diversidad que tantos conflictos genera entre las personas;
  • reduciría la ansiedad y el estrés de niños, adolescentes y adultos;
  • reduciría mucho sufrimiento generado por las múltiples enfermedades generadas por las emociones mal gestionadas:
  • reduciría las bajas laborales, el absentismo…
  • se reduciría….etc. Etc. Etc.

En definitiva, tendríamos una sociedad con altos valores humanos y humanitarios, con más empatía y con mayor bienestar.

Si yo fuera Ministra de Educación, invertiría más en salud psicológica y en Felicidad. Pienso que nos lo merecemos, ¿o no?

Genoveva VERA

Directora Fundadora de IDTSE

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